Devaluados
He leído con atención los mails del amigo
Alberto U. SILVA (LU1DZ) en los que trata acerca de la calidad de
las instancias examinadoras ya sea para obtener la licencia de
radioaficionado, como así también respecto de las
evaluaciones correspondientes a ascensos, y quisiera compartir
con ustedes un par de opiniones que al respecto tengo.
En primer lugar, comparto la idea de una cierta
"devaluación cualitativa" que trasunta conceptos
vertidos en los artículos del amigo Alberto.
Es verdad que no es ético que una persona de una categoría determinada, examine a un aspirante a una categoría superior a la de él; pero muchas veces las normativas tienden a propiciar este tipo de situaciones, si no ¿cómo se entiende que -por lo menos en Argentina- las pautas para evaluar a los aspirantes a las categorias GENERAL y SUPERIOR, son desde todo punto de vista, mucho menos exigentes (por ejemplo en lo referido a los requisitos de telegrafía) y laxas que las correspondientes a los aspirantes a categoría NOVICIO?.
Desde este punto de vista, es -paradójicamente- "lógico" (¿?) que una persona que ostenta una categoría inferior examine a una persona con categoría superior a la misma, ya que el primero, en su momento, ha sido sometido a evaluaciones mucho más exigentes que el segundo (un poco loco ¿no?).
En segundo término, y respecto a las "irregularidades" en las evaluaciones de telegrafía (y también de técnica y reglamentación), creo que si son factibles es porque evidentemente fallan los controles y la supervisión correspondientes.
En Argentina, la Comisión Nacional de
Comunicaciones (entidad oficial que a través de su "Area de
radioaficionados" regula la actividad de radioafición)
está obligada a enviar por lo menos un veedor a cada examen
realizado en las sedes de los Radioclubes...
Tal vez la idea que sostengo no resulte muy
simpática (sobre todo para mucha gente que participa activamente
en los Radioclubes) pero a mi modesto entender, tal vez una de
las causas de este fenómeno de "depreciación" de
nuestra actividad tenga un origen de tipo estructural.
Me explico:
Es sabido que es el Estado de la Nación Argentina quien otorga
las licencias que permiten a sus titulares operar en determinados
segmentos de bandas establecidos para ello por el mismo Estado
nacional. En las primeras décadas
del siglo XX era el mismo Estado quien examinaba a los aspirantes
a obtener sus licencias para operar de manera legal en dichos
segmentos de banda, primero a través de la Armada Argentina y
posteriormente a través de la
Secretaría de Comunicaciones.
Esta presencia reguladora del Estado investía a la radioafición
de un carácter de "Actividad civil" comprometida con
los intereses de la Nación, concepto que conlleva fuertemente la
idea de una profunda responsabilidad y
compromiso social y cívico.
Luego, y en el marco de un proceso de franco retroceso y
contracción de sus funciones y atributos, el Estado depuso (como
tantas otras) esta atribución en beneficio de los Radio Clubes
(entidades civiles sin fines de lucro), limitando su acción
reguladora a una pasiva función fiscalizadora que no siempre
cumple, lo que facilita las condiciones que posibilitan las
situaciones lamentables en los exámenes a que hace alusión los
artículos tan descriptivos de Alberto.
Este desplazamiento del papel protagónico del
Estado creo que contribuye al fenómeno de
"depreciación" o "devaluación" cualitativa
de la radioafición en el terreno de los imaginarios tanto de los
mismos radioaficionados como del
sentido común general: en vez de ser considerada como una
"Actividad" ahora se la considera como un mero
"hobby".
No es mi intención en absoluto resentir la
sensibilidad de tantos amigos que participan activamente en los
Radio Clubes y que lo hacen de manera honesta, digna, solidaria y
desinteresada honrando los valores que hicieron famosa y querible
a nuestra actividad: NO EN TODOS LOS RADIO CLUBES OCURREN DICHAS
SITUACIONES, pero como dice el dicho "que las hay ... las
hay".
Edgardo LU9ASV