...Estimados Miembros y amigos: Aqui les retransmitimos una historia que imaginara Martín MONSALVO LW9EUJ, mediante la que intenta expresar y transmitir su visión futura del Servicio de Aficionados, argumentada en aquello de que cuanto menos se exige, menos se aprende.
Una hipotética historia del 2100 o una realidad previsible
Peter
había recibido el ticket de su nueva licencia de radioaficionado
en el correo de la mañana. Su padre que estaba bastante
desconectado de las actividades de su hijo, le preguntó qué era
eso que había recibido. Peter respondió: ...Mi ticket de
Radioaficionado.
El padre
sorprendido, le preguntó desde cuando estaba interesado en la
radioafición, a lo que Peter respondió, ...que desde que sus
amigos le habían recomendado ingresar al hobby, para estar
comunicado en todo tiempo y en todo lugar.
El padre sostuvo qué el no lo había visto estudiando para
conseguir el ticket, ni mucho menos. Peter, le comentó que ya no
era necesario ningún estudio para conseguir una licencia, esas
eran cosas del pasado, agregó y salió del cuarto en el que
estaban. El padre pensativo, se propuso averiguar, que era esto
de la radioafición moderna y decidió visitar el Radio Club de
sus ciudad.
El tío de
Peter había sido radioaficionado, allá por el año 2000 (No se
sorprendan por las fechas y edades, en el 2100, el promedio de
vida de un humano es de 175 años, y el padre de Peter, sólo
tiene 125, Peter tiene 80 y todavía es soltero). El padre de
Peter, Tom, recordaba que su hermano Lew, allá por el año 2000,
había tenido que estudiar para obtener su licencia y le llamaba
la atención la falta de requisitos actual.
Días
después, Tom sea apersonó al Club de su ciudad, un hermoso
sitio con lujo y secretarias voluptuosas, con afiches y
propagandas de los últimos equipos de comunicación. Le llamó
la atención un folleto del último equipo de mano, el
HANDITRÓN, era el sueño de cualquier radioaficionado moderno.
Servía como equipo de comunicación móvil, pero además
cumplía funciones de teléfono celular, y si como teléfono
celular, no proporcionaba comunicación, estaba liberado (de
fábrica), para acceder al servicio privado de comunicaciones
para radioaficionados (un servicio de comunicaciones personales,
a las qué sólo accedían los radioaficionados utilizando
satélites propios que ofrecían los fabricantes de equipos).
Tom, quien
había visto los equipos de su hermano Lew, pensaba en las
diferencias, no solo de equipos, sino mayormente en el cambio
sufrido por la actividad. Cuando terminó de ojear el folleto de
ese aparato, se percató de una secretaria lo estaba mirando,
obviamente quedó admirado por las curvas de la fémina. Para
tratar de disimular la situación, le dijo a la bonita rubia, que
venía a averiguar los pasos necesarios para hacerse
radioaficionado. La hermosa secretaria del Radio Club, le
comentó que era un proceso muy simple, ante todo, debía hacerse
socio del radio club de su ciudad y también de la liga nacional,
una vez pagados los aranceles, debía comprar un equipo
que el radio club se encargaba de proveerle, luego de eso le
dejaba su número de identificación universal, y al llegar a su
casa y descargar los e-mail, ya tendría su licencia en la
casilla de correo electrónico.
Tom le
urgió que no fuera tan rápido y le pidió que le explicara el
por qué de ciertas cosas que él no entendía. En primer lugar
le preguntó, ¿por qué el debía asociarse al radio club?... y
...¿a la liga nacional?. La secretaria le dijo que eran
disposiciones legales que así lo establecían.
Tom
agregó que su hermano, cuando se hizo radioaficionado en el año
2000, no había sido obligado a asociarse a ninguna institución.
La secretaria replicó que eso era el pasado y que ahora ese era un requisito, sin el cual los radioclubes no podían subsistir. La segunda pregunta de TOM, se orientó al porqué de la compra compulsiva del equipo, su hermano había sido radioaficionado sin tener equipos propios durante mucho tiempo, generalmente utilizaba los equipos de algún amigo o los del radio club mismo. La secretaria siguió explicando que esas son cosas de antaño, ahora, para ser radioaficionado usted primero debe tener un equipo, a nadie le interesa que haya radioaficionados que no contribuyan al crecimiento de la industria, imagínese que si cada quien pudiera armar sus equipos caseros, las grandes multinacionales de las comunicaciones perderían, una gran porción de la torta.
Los
radioclubes son ahora los únicos vendedores autorizados de
equipos de radioaficionados, si esto no fuera así, el radioclub
de su ciudad y su liga nacional, perderían también de ganar el
dinero que nos permite tener esta lujosa sede social de catorce
pisos.
Tom no
lograba entender. Le preguntó qué panorama ofrecían las bandas
de radioaficionados, supuso que con tanta facilidad para acceder
a una licencia deberían estar superpobladas. La rubia,
respondió que las bandas no estaban tan pobladas, es más ya
casi nadie las controlaba. Tom preguntó: ¿cómo que no las
controlan? ...¿Quién verifica que se usen adecuadamente? ...La
blonda, mirandoló con comprensión, le respondió, Sr. Tom,
ahora estamos muy preocupados en el crecimiento de la industria y
el mantenimiento de los radio clubes, como para ocuparnos de
cosas menores, mientras usted nos compre el equipo, se haga
socio, pague su cuota, muy poco nos interesa lo que haga usted
con su licencia. Ahora la radioafición es mucho más liberal,
usted puede salir en cualquier parte del espectro radioeléctrico
y usar su equipo prácticamente para lo que se le antoje, eso
sí, siempre y cuando esté al día con su cuota, de lo
contrario, si se atrasa, el club está autorizado a decomisarle
el equipo en 48 horas, pudiendo vendérselo luego a otro
candidato.
Tom, a
estas alturas estaba algo ofuscado. Hizo su siguiente pregunta,
que giró en torno a la falta de examinación. La secretaria le
dijo: señor TOM, ya no hay examinación. No es necesaria. El
requisito de examinación se anuló en el año 2050. Tom
replicó: ¿..Por qué?
La
señorita le comentó que allá por el 2003, se habían comenzado
a eliminar requisitos dado que las instituciones locales y
nacionales no podían subsistir con tan pocos integrantes y
entonces, en nombre del FUTURO de la radioafición, comenzaron la
poda.
El Morse fué el primero en caer, la secretaria explicó que una corriente innovadora, planteó la gran cuestión: Por qué si quiero ser radioaficionado tengo que saber el código Morse? A lo que todas las instituciones se sumaron, porque pensaron que si eliminaban ese requisito diabólico, sus masas societarias crecerían vertiginosamente. Esta corriente fue secundada años más tarde por otra, dado que las instituciones y la Industria de la Radio no podían subsistir, a pesar de la eliminación del Morse, con tan pocos integrantes.
La nueva corriente planteó: ...¿Por qué tengo que aprender técnica electrónica, si yo lo único que quiero es hablar y hacer nuevos amigos?. Como se dará cuenta, señor Tom, la esencia del planteo, tiene las mismas características que el que eliminó al Morse, por lo cual, fue igualmente efectivo. Así el examen, se redujo a un simple cuestionario de nociones escasamente generales. A esta altura, no había ni Morse, ni preguntas técnicas, todo ello en pos de un Hobby masivo e instituciones ricas y poderosas, y también por su puesto, fabricantes con abultadas cuentas bancarias.
Luego de ello ya en el 2050, otra corriente, apoyada en los argumentos anteriores, propició, la eliminación total del examen en pos de un futuro PROMISORIO para las instituciones, los fabricantes y vendedores de radios. Es así señor Tom que hoy llegamos al estado de situación actual. Tom, había perdido el poco color que tenía en su rostro, y mientras su mirada se perdía en los afiches de radios último modelo, imágenes del pasado surcaban su mente a la velocidad de la luz. Recordaba a su hermano, cuando movilizó a toda su familia par montar un alambre al que él llamaba antena, cuando llegaba tarde y se ponía a hacer un piripipí extraño al que el llamaba CW, cuando despertó a toda su familia porque había completado su primer comunicado utilizando el código morse, cuando hizo su primer concurso y tuvo en vilo 48 horas seguidas a toda la familia, cuando le mostraba con orgullo unos cartones a los que llamaba tarjetas QSL, que llegaban de todos los países, y así TOM rememoró miles de situaciones vividas por su hermano.
Cuando
terminó esa serie de recuerdos, Tom le agradeció a la señorita
su atención y le dijo que no estaba interesado, que el hobby
actual, difería mucho del que él había conocido, y que no
deseaba practicarlo. La señorita lo despidió.
Al llegar
a su casa llamó a Lew y le contó lo sucedido, a lo que Lew
le respondió, que esos cambios en pos de un "FUTURO
PROMISORIO" habían sido las causas de su alejamiento de la
radioafición. Tom colgó desesperanzado, ...al llegar su hijo
Peter, discutieron sobre el tema y le recomendó alejarse de ese
pseudo hobby, que muchos años atrás, se había transformado en
una actividad, sostenida meramente en el interés comercial.
Martín Monsalvo, LW9EUJ
PD: El presente es un artículo imaginario, con una visión un
poco pesimista respecto del futuro de nuestro hobby. Obviamente,
sólo está en nuestras manos, evitar que así sea. Desde mi
humilde punto de vista, y por experiencia propia, creo que muchas
veces quienes tienen el poder de decidir sobre el futuro de una
actividad, no tienen la capacidad necesaria para hacerlo. Espero
que esta tendencia se revierta y que verdaderos radioaficionados,
con probada trayectoria e intachable conducta, sean, de ahora en
más quienes deban regir el porvenir de nuestra querida
radioafición.
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